Néstor Fidel Panseri Cabello

Nacido en la provincia de Buenos Aires y residente en Capital Federal

Algunos de sus cuentos han sido publicados en Letras Kiltras, Sincensur-arte, Parnassus, Gaceta Virtual, Letras del mal, La página de los cuentos, Escritores y poetas, Bichos de letras.

Permanece inédito en libro


El doctor Main y el boticario Leeb

Golpearon la puerta, era medianoche, el doctor Kurtain Main se encontraba trabajando en el sótano, lugar donde estaba montado el gabinete de laboratorio. Su esposa Greta bajó las escaleras e histérica dio cuenta a su marido del visitante. El doctor malhumorado por la interrupción dejó sus escritos y se dirigió a la cancel, se arrimó a la gruesa puerta de roble y preguntó _?quién es a estas endemoniadas horas que osa molestar¿- , una voz del otro lado sonó trémula y desesperada, -soy yo doctor, Leeb, el boticario-. El doctor presuroso tomó las llaves que colgaban de su pantalón y abrió. El rostro del boticario estaba desencajado, apenas caminó un paso que se desplomó sobre los brazos del doctor. Rato después por obra y gracia de unas sales, el señor Leeb recuperó la conciencia.
-¡Doctor doctor!- expresó acelerado -¡debe ayudarme!- Main lo observó, le dijo espere y ordenó a Greta que se retirase. Greta lo insultó por lo bajo y se fue a sus aposentos, entonces Leeb habló sin parar.
-Doctor esta noche he cometido algo nefasto algo que provocará la ira de Dios- se confesó- esta noche he matado a la hija del herrero-.
El doctor Main rascó su barbilla y no pudo evitar acotar a modo de pregunta – no es que era su prometida la señorita…- , -Vivian, Vivian Hellman doctor, sí ella es mi prometida, mejor dicho lo era hasta hace unas horas en que la mate, pero ese no es el punto doctor, el punto es que soy un asesino, tiene que ayudarme- concluyó entre lagrimas, el boticario.
El doctor Main aún sin entender su papel en la ayuda suplicada preguntó- usted quiere que lo ayude pero debe decirme en principio cómo cree que puedo hacerlo y por qué la asesinó- Leeb cuya mirada angustiada parecía buscar razones concretas contestó, -usted es el único que puede , usted sabe del brebaje, Main desorientado dijo –el brebaje?-,el boticario continuó - recuerda usted la fórmula de la poción que me hizo preparar el invierno pasado?- sí claro, pero no entiendo- contestó Main,- pues bien lo volví a preparar y lo bebí-, el doctor absorto le gritó -esa fórmula no funciona ya lo sabía usted-, -si doctor lo sé pero le cuento, Vivian rompió con nuestro compromiso hace unos días, mi desesperación por reconquistarla fue tal que pensé que si retocaba la fórmula podría lograr el efecto deseado, recuerde usted que casi lo logramos la otra vez , entonces lo preparé y lo bebí. Creí que me transformaría en un ser irresistible como habíamos soñado, cambié algunas proporciones del brebaje original, probé destilando algo más de la hoja Erythroxylon coca y debo confesar a ciencia cierta que en un principio estuve tan alegre y seductor que ella cedió a mis encantos nuevamente, pero luego doctor, luego caí en un cuadro de euforia agresiva , a ella no le agradó y me dio el adiós definitivo, no lo soporte doctor, creo que el efecto del brebaje provoca un descontrol que denominaría diabólico, lo digo para su registro- y agregó- luego del entredicho la tomé del cuello y no paré hasta que dejo de sacudirse doctor, no respiró más mi doncella, soy un asesino tiene que ayudarme…
La científica mente de Main elucubraba que hacer cuando Greta interrumpió, como era su costumbre preguntó irónica -¿está todo bien querido Kurtain?-, el doctor ignoró a su entrometida mujer, entonces tomó fraternalmente la mano del boticario y le preguntó casi susurrando-¿la fórmula … me imagino señor Leeb que no la habrá tirado no? …

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