Víctor Hugo Ledesma Bessone

Nacido en San Miguel de Tucumán en 1954, reside en La Banda, Santiago del Estero.
Coautor junto a Luís Alen Lascano, Tutty Delgado y Mario Cerón, del libro “Recorrido por una Ciudad Histórica”.
Actualmente escribe en la revista Territorio Cultural y en el Blog del escritor Antonio Cruz. Su producción literaria está inédita. Poesías, Cuentos Cortos, Fábulas, Letra de canciones populares.
En el 2009 descubrió el micro relato, género en el que se siente muy cómodo.

Micro relatos

El espejo retrovisor

Damián era un chico perfecto. Así le decían las maestras en la escuela. La mayoría de los compañeros lo buscaban cuando había prueba anunciada de matemáticas.
Hace unos días me enteré que había muerto en un accidente
Recuerdo que en la secundaria ya nos comentaba del misterio de su espalda. No la registraba, lo que le generaba una gran inseguridad.
Reconocía a cualquier persona mirándola de atrás. De cien casos acertaba noventa y nueve. Era fantástico.
-Carlos esto de la espalda me está complicando la vida, siento que soy dos personas, y a una no la conozco. ¿Qué ves cuando caminas detrás de mí?
-Veo tu espalda, tus piernas tu cuello, tus pies y tu cabeza, que es bastante grande. ¿Estás loco, cómo que dos personas?
Las paredes de su casa eran de espejos, de modo tal que al transitar por ella, uno se veía entero, como en un probador de ropa.
El médico forense no pudo explicar como su cabeza, giraba 180, grados sin que las cervicales estrangularan la médula.
Murió desangrado. Se corto con cientos de vidrios del espejo que rompió, al parecer confundió la escalera con la puerta.

La filosofía

Su inteligencia superior no fue suficiente. Incursionó en las matemáticas, en la astrofísica, la física cuántica, la filosofía y antropología.
Cansado de buscar respuestas a sus interrogantes, en las ciencias, viajó al Tíbet, a la India y a otros países orientales, buscando soluciones.
Las religiones tampoco le daban satisfacción.
No podía explicar la dicotomía todo y nada.
-Si es la nada, no tendría que existir, ¿por qué la nombramos si no existe?
-El todo supone límites, si hay límites encaja en otra cosa más grande, entonces no es el todo.
Se resistía a creer porque sí.
La casualidad le dio un hijo, por suerte normal, como él lo define.
La última vez que compartimos un café, me sorprendió con sus nuevos argumentos.
-Antes de Gabriel, la nada, ahora él es todo para mí.

El remolino

Le decían Rulo. Era un mulato que había peleado junto a Juan Manuel de Rosas, en el sur de la pampa.
Alto, de piel brillosa. Se vestía con bombacha gaucha, botas de cuero crudo y su infaltable poncho colorado.
-Contá Rulo. Contá cuando le ganaste al diablo.
La ronda se armó en el patio. La mayoría de los comensales escuchaban atentamente al mestizo.
-Un día de mucho calor Don Juan Manuel me hizo una apuesta. Si le ganaba a Lucifer al truco, me daba tierras y vacas, pero él tenía que ver la partida de naipes.
-Lucifer, un negro retinto y muy feo, le había ganado varias veces al gobernador.
-Después de cinco horas de juego con empate permanente, lo rete a duelo. Las guitarras comenzaron su canto y el malambo cubrió la tarde.
-Lucifer era bueno, sus mudanzas lo elevaban por el aire, y la gente aplaudía sin parar, hasta mi jefe sonreía con la hermosura del baile.
-Comencé despacio y con el revolear del poncho fui armando un remolino, tan fuerte, que se lo llevó a Lucifer.
Los parroquianos festejaban la hazaña contada, y Rulo, orgulloso, saboreaba el premio, una ginebra que limpiaba hasta la herrumbre más dura.

Tiempo corto

El tema de conversación excluyente había sido la muerte. Todos tenían una opinión.
-Hay que morir en el tiempo justo muchachos, dijo el más filósofo.
Al terminar el asado cada uno se fue a trabajar.
Antonio y José por primera vez iban a robar un auto, estaban ansiosos.
Con la moto a toda velocidad seguían un Chevrolet Astra blanco; los semáforos en verde eran de gran ayuda.
Cuando se acercaron a la ventanilla del conductor, recibieron dos balazos cada uno, y en ese instante previo a la inconciencia final, reconocieron al amigo que minutos antes había hablado de la muerte.

La amistad

-¿Escuchaste al Cura? Para mi que este es zurdo o carismático.
-Para mí, estuvo bien. Decir que hay que mirar un poco a los enemigos y no solamente a los amigos, me perece lógico.
-Estás loco. Así que yo debo ocuparme de los que me odian o desprecian y no de vos, por ejemplo.
-¿Te parezco buena persona?
-Si, por eso eres mi amigo.
-Y si nos peleásemos por alguna razón, ¿serías incapaz de reiniciar la amistad? ¿Le dirías que no, a una persona con la que dejaste de hablarte, y que quiera volver a comunicarse contigo?
-Mira yo soy derecho y claro, sos amigo, y si me haces mal, mi enemigo, simple y sencillo.
-Chau, hasta mañana.
-Chau.
Este tipo me va a matar cuando le llegue la notificación del abogado por la garantía que me firmó, pensaba el futuro enemigo del endeble amigo.

La venganza

Las vacaciones en las sierras iban ya por la mitad. Los amigos, eran además, compañeros de escuela. Se divertían y todo lo hacían juntos.
-Dale, subí, toma mi mano, gritaba Raúl desde el sauce.
-Agarrame fuerte que si caigo me mato, suplicaba Jorge.
En ese instante, Raúl pensó en aflojar y dejarlo caer. Recordó las burlas en el colegio y las patadas en los partidos de fútbol.
Jorge estaba a dos metros del suelo, dependiendo de la mano de su amigo.
-Mirame, mirame bien. Pedime perdón o te suelto.
Mientras Jorge preguntaba por qué, la transpiración actuó, y cayó sobre las piedras.
El terror se apodero de Raúl. Mudo, pensaba, por un lado su amigo lastimado, y por otro, solo, no podía bajar.
En el sanatorio trataba de explicarle al médico lo sucedido:
-Mi mente era una cascada, una piedra tirada desde un balcón, en la mitad del trayecto, cuando me arrepentí, fue tarde, la maldad llegó a destino, ¿no se si me entiende?

Sabiduría

El asceta budista llevaba 15 años sin ver a nadie. Cuando en el paraje lo vieron llegar, los lugareños comenzaron a rodearlo y a pedirle consejos.
Su parquedad era casi extrema, respondía las preguntas con metáforas o con versos in entendibles.
-Maestro ¿cómo debo entrenar para vencer a un adversario que es mejor que yo?
-Dos caminos, usa un arma letal, o huye.
Al día siguiente los pobladores encontraron al ermitaño tirado en el camino, sobre un charco de sangre, con un orificio de bala en la frente.

El tiempo pasa

Comenzó con el rito a los 15 años de edad. En la fecha de su cumpleaños se dirigía al cementerio, y en una tumba dejaba un ramo de flores.
Sus amigos, preocupados, consultaron a los padres y hermanos, los que, al igual que ellos, no encontraban explicación.
-Julián ¿te puedo acompañar?
-Si, vamos.
-¿Quién es el difunto?
-Cada año que pasa es un tiempo menos de existencia. Ayer la niñez hoy la juventud. Mi vida se va muriendo, así que cada año vengo para recordar lo que fui.

La imperfección

El monje se flagelaba con un látigo de siete tientos. Sus hermanos lo detenían para evitar su muerte.
-¿Por qué te lastimas hermano, si eres el más santo de todos nosotros?
-Aunque no lo crean, en el fondo de mi espíritu, danzan pequeños diablos.

Petición cumplida

Era un escritor exquisito, su poesía enamoraba a sus lectores, que de a miles compraban su obra.
Sus detractores denunciaron que había realizado un pacto con el diablo, ofreciendo su alma por el éxito.
Sin paz y cansado por tanta exposición social, acomodó su mejor sillón frente a un gran espejo, se sentó, y comenzó a conversar.
-Se que dejé el bien por el mal. Ya me cansé de vivir de esta forma superficial. Ahora quiero ser nadie, salir de mi casa y que no me saluden, que no me conozcan.
Nunca más se supo del escritor. Cuando allanaron su casa, llamó la atención de los detectives, un sillón frente a un espejo.

Boda prematura

Chandrika vive en la ciudad de Colombo, en Sri Lanka. Es de tez morena, cabello renegrido y ojos verdes, muy verdes. Tiene 10 años de edad.
Asiste a la escuela primaria. Se destaca en matemáticas, inglés, teatro y danza nativa.
Ella es la mayor de nueve hermanitos.
Mañana será desposada por Ranil un joven de 29 años.
La niña se muestra alegre, sabe que su vida cambiará. Tendrá que aprender todo lo referente a manejar una casa, con suegra incluida.
Hace varios meses que le colocan gotas en los ojos, para curarla de una infección que los pone rojizos.
Desde que se enteró que fue entregada en matrimonio, Chandrica llora sin consuelo por las noches.

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