Tony Zalazar

Nació en Resistencia, provincia del Chaco, en el año 1980

Libros publicados:
* Poemas de Tractores (2001)
* Dios TV (2004)
* Poerótica (2007)
* Ser de Ruido (2007)
* Tajos (2009)
* Quherencia (2009)

Actos de habla

«¿Es posible un acto desinteresado?».
Pierre Bourdieu


No es fácil ser docente habrá pensado Julián al escuchar cómo Griselda justificaba su tardanza a clases. Y ofuscado, seguramente por la estrechez de su juicio antes que por las razones de la mujercita, frunció el ceño hasta el punto que su cara reflejó un asqueado rechazo. Julián no era irritable, pero se sabía que el calor y las interrupciones hacían de sus clases un infierno, y mucho más de éstas que eran las de recuperación de diciembre. El año se le había pasado rapidísimo, como un colectivo lleno y con retraso, y él tenía ahora que evaluar esas caras difusas que durante el año no asomaron a la ventanilla. Se encontraba parado frente a siete alumnos aún por conocer.
-...ella tiene 12 años pero es grandota casi como yo- se excusó Griselda al verse contrariada en el rostro de su profesor -Mire, mire cómo me dejó la boca, me dio una piña y me tumbó. Yo me levanté y le arrastré de los pelos por el comedor- expuso tocándose el labio inferior, de por sí inflado, y posteriormente estirándose el cabello hacia arriba. Hizo una pausa su voz pero su cuerpo estaba lejos del silencio, todo latía agitado en él.
Los compañeros estaban expectantes. Las cuatro mujeres, la criatura en regazos de su madre y Héctor desde el fondo, la miraban como si estuvieran viendo a un animal recién atropellado; mientras que Rubén, lejos de la lástima o del morbo, se mostraba interesado en que la compañera continúe su historia.
Les interesa la pelea o no les interesa recuperar la materia. De seguro se habrá cuestionado Julián, no sin dejar de pensar que todo examen supone también una evaluación del educador.
-Pero por qué se pelearon las hermanitas- preguntó por fin Rubén con el evidente propósito de dilatar la declaración que lo salvaba de horas de clase. Y el resto del grupo simuló interés en su respuesta.
-No, porque cuando yo me entré a bañar le dije que le baje el volumen a la tele, por si venía alguien y golpeaba las manos. Y la muy viva me dijo que le baje yo si me animaba. Entonces ahí no más me fui y le puse bien bajito. Al rato, cuando me estaba enjabonando, escuché de nuevo a todo lo que da la tele, estaba mirando Los Simpsons, y salí furiosa con la toalla no más. Ahí nos agarramos y nos revolcamos de los pelos. Después rajó para el fondo y yo le seguí, le di una cachetada frente a los vecinos que tomaban mate en sus patios y la muy guacha me arrancó la toalla. Quedé en bol... digo desnuda frente a todos, pero estaba tan caliente que le seguí dando sopapos y...
-Bueno suficiente Griselda, la próxima tenés que ser más paciente con tu hermanita, con los golpes no se llega a nada. Ahora vamos a repasar actos de habla para el recuperatorio del jueves.- dijo cortante Julián para retomar su función docente y acallar con un consejo indiferente a su alumna.
-Pero profe, si mi mamá no la educa, yo le voy a enseñar a respetar a los más grandes- reaccionó enfática, como si se estuviera excusando frente al padre castigador. Entonces Julián, puesto nuevamente en la disyuntiva del discurso, tuvo que resignar sus actos de habla por un momento más.
-Bien, a ver a todos les hago una pregunta. ¿Les parece que a los golpes se puede educar a una persona?_-preguntó con carita menos amarga, y el clásico Civilización o Barbarie se le habrá cruzado por la cabeza.
-yo le eduqué a mi marido con un cuchillo- espontánea y sonriente contestó Jésica, mientras le daba saltitos a su hija sobre el regazo.
-¡¿Quéee?! ¿Cómo que educaste a tu marido con un cuchillo?- ¡Qué símbolo!
-Una vez, cuando recién nos juntamos con el Cristian, me dio una trompada que me infló el yurú como una salchicha. Entonces esperé que se duerma, y cuando estuvo tiradito en la cama le llegué con el cuchillo y le dije bien al oído que nunca más se atreva a tocarme un pelo, porque yo soy la que le cocina, la que le limpia, la que le lava y la que le va a destripar si no sabe como tratar a una mujer... Y aprendió muy bien el guacho- remató con una sonrisa rayana a la carcajada. Todos asintieron con las cabezas y las sonrisas.
-¿Alguien más educó así a otro conocido?- Preguntó esta vez con forzada sonrisa Julián. Y seguramente recayendo en la molestia de su económico juicio sobre la docencia habrá intentado profundizar las ideas: Esta sí que es una familia conflictuada... Manejan el discurso de la agresión y la violencia para persuadirme de que los apruebe (?). Sería lo práctico, apelar a la conmiseración o al temor para aprobar la materia... Mentiras... análisis crítico del discurso... la escuela es el espacio virtual donde se socializa a las personas, donde se proponen valores positivos para mancomunar la vida dijo el Ministro... La teoría de los actos de habla resulta el precinto con que el estado pretende contener la acción de los desesperados, de personas que buscan otros métodos para manifestarse ante la coacción... Devolverle el carácter ético al lenguaje no bastaría para solucionar realmente el problema del abuso de poder... la violencia simbólica del lenguaje... la ostentación del capital discursivo... su cabeza habrá sido un semejante torbellino de ideas en los segundos que tardó Belén para responder la ironía de su profesor.
-Cuando iba a la tarde, en el cole me decían la gata- declaró Belén con socarrona voz y arañando con los dedos el aire- a las pendejas que se creían vivitas les dejaba la jeta de Adidas. Las tres tiras les marcaban en el cachete con mis uñitas jijijí o si no les mordía el cuello, las chichis o lo que me quedaba a mano... los dos años que repetí fue porque me dejaron libre con las amonestaciones.
-Pero ¿por eso no más te decían Gata?- volvió a echar leña al discurso Rubén. -Para mí que le decían la gata porque le gusta la lechita y los pescados jejeje-murmuró el provocador usando el doble sentido, del que todos son verdaderos exegetas.
-A tu mamá, la que colecciona esperma, le gusta la leche agria y caliente, y tu prima, la azafata de camiones, es la que anda con pescados y bien bagres que son.- respondió automática Belén.
A mí me quiere venir a cojer ésta con pija de trapo seguramente quiso retrucar Rubén, porque esa era su frase de cabecera ante cualquier desafío, pero se conformó con un –miauuuuuuuu- finito y unas risitas.
-Bueno listo, se pasaron de la raya, parecen chicos de primaria o peor aún.- Trató de sofrenar el profesor la lengua desbocada de sus alumnos. Pero ya involucrado con la cuestión de la educación y la violencia inquirió- A ver el niñito Rubén que se burla de su amiguita Belén, dígame cómo lo educaron a ud.
- jejeje, yo de chiquito aprendí a aprender por mi cuero jejeje una vez mi hermano me enseñó que hay que tener los ojos bien abiertos siempre y desconfiar de todo, por las dudas. El guacho me dijo “a que no le hacés gol a la Noe”. Y la Noe se paró como arquera en el centro del portón y él puso a nueve pasos la pelota de bolsas; con bolsas de supermercado, una adentro de otra, hacíamos las pelotas cuando yo era chico. “Si le hacés te prometo que te regalo la horqueta de mi honda” me había dicho. Ahí no más yo tomé distancia, me perfilé de derecha y le fui con un patadón a convertir el gol, imposible de errar. Cuando pateé el dolor fue proporcional a la fuerza que le imprimí a la pelota. La bocha de madera que había puesto dentro de las bolsas me quebró el empeine, y la risa de todos los vagos que estaban ahí mirando me enseñó la desconfianza.- No terminaba de hablar y los ojos se le anegaron de lágrimas, la voz se le quebró y prefirió sonreír y esconder los ojos antes que terminar de desahogarse.
Y yo les quiero venir a enseñar análisis crítico del discurso se habrá censurado Julián al notar cómo esos (sus) alumnos están adiestrados de niños para detectar el engaño, reconocer-olfatear la insidia, las intenciones tendenciosas, y escudarse de ellas con la risa vacía. - Bueno está bien, evidentemente todos tuvieron una educación diferente. Pero acá venimos a buscar otro modo de relacionarnos, venimos a aprender el poder de la palabra para solucionar nuestros conflictos, y sobre todo venimos a saber ser solidarios- Trató de aplacar los ánimos al escuchar por lo bajo que Rubén lagrimeaba porque su hermano que le enseñó con el dolor había sido matado por la policía en la cárcel. -Como les dije, este es un espacio virtual donde entre todos pensamos qué valores y conocimientos son necesarios difundir en la calle para ser mejores personas.- no los estaré amansando inútilmente habrá sido el dilema que se le cruzó tras pronunciar esas palabras. Porque él de seguro leyó a Bourdieu, y su espíritu simple no le permite el total pesimismo. No, no es inútil hablar de esto. Crear el afecto que es lo único que nos queda, lo que logra unirnos y hacernos confiar en el otro... y con el afecto buscar la desnaturalización de la violencia... Cuáles serán los canales inconscientes de donde brotan las lágrimas de Rubén... como dijo Pedro “el amigo es el psicólogo del pobre”. Quedó varios segundos en silencio, resolviendo quizás el dilema anterior, mientras paseaba la vista por las escrituras de los pupitres, del pizarrón, de las paredes, de las cartucheras, de las mochilas tantas palabras y tan pocas caricias continuó el paseo de sus ojos viendo los bancos destartalados, el ventilador de techo doblado como un pimpollo nuestra casa no está en orden. Su pensamiento seguiría enrevesándose cada vez más porque su rostro parecía un nudo indescifrable, era el rostro de un filósofo confundido. Pero la esperanza le iría germinando palabras para que sus labios temblorosos lo saquen del laberinto con una revelación.
Pummm explotó un balinazo en la ventana, que de no tener rejas hubiese quedado sin uno de los últimos vidrios sanos. Desde la canchita los muchachos que no dejan de jugar bajo la escasa luz de los reflectores, dijeron presente en el curso. Todos se asustaron al principio, pero luego cada uno se burló de susto ajeno. Era el quiebre justo para que Julián retome su clase y salga del dilema.
Esperó a que se terminen de reír y prosiguió -Bien, ahora sí, abran la carpeta y fíjense la teoría de los actos de habla.
-Profesor dice la directora que a las ocho van a fumigar el colegio porque está lleno de murciégalos- Anunció la portera con su cabecita de tortuga saliendo entre las puertas.
-Gracias por la metáfora Dionisia, pero se dice murciélagos y no murciégalos. Y hay que golpear la puerta antes de irrumpir en el curso- se habrá sorprendido al no saber de dónde le salía el malo, pero en verdad parecía al borde del desquicio. Todos rieron y él sacó del bolsillo su teléfono celular, miró la hora, le habrá marcado 19:45 más o menos. Se secó el sudor de la frente y miró a cada uno de los siete alumnos. Quedó fija su mirada en Héctor que parecía absorto en la escritura, él era el único que escribía mientras los otros exponían sus casos. Ahí sospechó Julián que Héctor estuvo tomando notas del debate. Suspiró y acercándose al alumno dijo -Bien, mañana vamos a hablar de la teoría de los actos de habla y el jueves rendimos sí o sí. Pero ahora antes de que fumiguen vamos a leer este cuento de Héctor- terminó de decir eso y me está tironeando las hojas.
Faustino Quiroga

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